Amor convenido

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Amor convenido. Poemas que describen un abandono.

Una pareja que comparte la casa, el tiempo, los cuerpos. Al irse la amante el poeta reconstruye su vida en pareja, desde la soledad de su casa escribe poemas domésticos y a todos los objetos que compartieron les encuentra su espíritu poético: Quiero vivir contigo, ensartado, como la aguja en el ovillo / entre tus hilos, ser guía que amarre el botón de tus sentidos. En este poemario todas las culpas se hacen propias: Necesito sudarte para aliviarme de ti. El poeta se desnuda y se enfrenta al recuerdo: No hay peor hoguera / que el fuego de tus labios. / Quiero besarte otra vez…

Quizá éste sea su libro más redondo, por la unidad temática y de imágenes de los treinta y ocho poemas: el abandono; del todos alguna vez hemos sido protagonistas.

“En su poesía lo cotidiano y lo mágico se unen y ambos conjugan la esencia de lo humano. Leer su poesía es una constante sorpresa.”

Hugo Gutiérrez Vega.


Declaración de fe

Sufro, con ese dolor tan grande,
como si lo causara la muerte de mi madre.
Hace cuántas flores que no te veo,
te espero, todo el día,
desde ayer en la noche,
desde antes de que ayer oscureciera.
Yo quiero la libertad del que vive atado,
caminar cogido a tu falda como niño de tres años,
decirte frases ricas, jugosas para alimentarnos,
calientes para cuidarte de tu noche y su espanto.
Las palabras que no te diga hoy
mañana te las iré silbando,
guárdamelas en tu oído, recuérdame repetir:
te amo tanto.
Arrúllame como huérfano de pecho
que mamá anda buscando.
Mi casa aún es la tuya y tu cuerpo es mi palacio.
Quiero vivir contigo, ensartado, como la aguja en el ovillo
entre tus hilos, ser guía que amarre el botón de tus sentidos.
Que vuelvas conmigo, que seas mi vientre y yo tu hijo,
llevarte a donde no conozco, a donde nunca fuimos,
y ahí decirte todo lo que ya te he dicho,
otra vez, los versos que aún no escribo.


Jarabe de primavera

Necesito sudarte para aliviarme de ti,
purgarme tres noches,
oxigenar mi cuerpo con sangrías,
en cuarentena olvidarme del mundo y la vida.
Eres cáncer que me ha devorado las venas, tapado arterias,
convulsionado mi corazón en breves infartos de espera.
He intentado todo. Tomado té de nunca vuelvas,
pastillas de hacer el amor con cualquiera,
compresas de manos ajenas, masaje de navajas tiernas,
inyectado ilusiones y seguido cada recomendación
al pie de la letra: dormir poco, leer, cucharadas de luna.
Si fuera necesario operarme, lo haría,
cambiar de sitio mis órganos vitales,
confundir este amor, el apéndice le venga bien, no el corazón
para extirparlo fácil, sin peligro ni dolor.
Necesito urgente dos sueros de tiempo y de razón,
de emergencia camisa de fuerza
y más nada que terapias de resignación.
Necesito tener otra vez esperanza en Dios
y por no dejar una propiedad en Recinto de la Paz
por si resulta mortal esta bendita enfermedad.

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